cuando me aburro mucho (y por aquí pasa de vez en cuando), me hago un viaje por la blogosfera, que no hacen falta maletas ni estar dos/tres horas antes en el aeropuerto.
y he de confesar que, últimamente, estoy enganchado al movimiento anti-zp, donde encuentras detalles estupendos. como esta pancarta:

el problema que se me plantea es que corro el riesgo de frivolizar demasiado sobre lo que veo, no dando la suficiente importancia a estupideces o demostraciones de ignorancia. o, por el contrario, doy demasiada importancia a algo que, a lo mejor, estaba ahí como un guiño al absurdo, como la crítica dentro de la crítica.
la guerra ni acabó con la esclavitud, ni con el comunismo, ni con el fascismo, ni con el nazismo. acabó con esclavistas y anti-esclavistas, con comunistas y capitalistas, con fascistas y demócratas, con nazis y no nazis. y poco más. ni mejoró la situación en los países donde tuvo lugar, ni mejoró la economía de los que fueron a luchar a otras partes.
si de verdad queremos revolucionar el planeta y acabar con esas miserias, erradiquemos la pobreza extrema y el hambre, logremos la enseñanza primaria universal, promovamos la igualdad de sexos y la autonomía de la mujer, reduzcamos la mortalidad infantil, mejoremos la salud materna, combatamos las enfermedades, garanticemos la sostenibilidad del medio ambiente… exijamos a nuestros gobiernos y sociedades el cumplimiento de los objetivos del milenio planteados por la onu en 2000. y dejémonos de tonterías.